Otra semana más intentando entender qué es este Real Madrid.
Lesiones, sorteos, derrotas. Las mismas excusas de siempre.
Pero esta vez la sensación es distinta.
No es Mbappé, no es Vinicius, no es Bellingham
El problema del Real Madrid no son sus tres “estrellas” (aunque todos tienen su cuota de responsabilidad). Hemos jugado con y sin Mbappé, con y sin Vinicius, con y sin Bellingham. El resultado es el mismo: este equipo no juega absolutamente a nada.
Culparlos es la salida fácil. En redes abundan los fanboys de jugador antes que los aficionados del club. Pero el problema es más profundo que eso.
Lo que sí molesta es la gestión de las lesiones. Mbappé ya había forzado en diciembre para cumplir un récord cuando arrastraba molestias en la rodilla. No sabemos si fue decisión suya o del cuerpo técnico, pero jugar 0 minutos contra el City y después 90 contra el Talavera no tiene sentido. Forzar se entiende en noches grandes, no en ese tipo de partidos. Volvió a forzar en enero y febrero, y ahora el tema parece más serio.
Necesitamos a los tres a su mejor nivel si queremos competir por algo esta temporada. Pero incluso con ellos disponibles, el problema sigue siendo otro.
Año y medio sin identidad
Desde que terminó la temporada 23/24, el Real Madrid ha tenido tres entrenadores: Ancelotti, Xabi Alonso y Arbeloa. Y si alguien ve los partidos con atención, notará que no hay demasiada diferencia en el estilo de juego.
Con los tres, el equipo ha transmitido la misma sensación: no juega a nada. No hay automatismos, no hay patrones no hay mecanismos, no se ve trabajo.
El Real Madrid vive de individualidades. Cuando el talento aparece, compite. Cuando el talento falla, no hay plan B. No hay estructura que sostenga al equipo.
Todos han notado la gran ausencia que muchos señalamos desde hace meses. Y aunque no es pretexto para dejar de buscar soluciones, sí explica por qué la sensación no cambia sin importar quién esté en el banquillo.
El vacío en el centro
Se fue Toni Kroos y ahí murió el centro del campo del Real Madrid.
El mayor problema del equipo, aunque hay varios, es evidente: no tenemos un mediocampista organizador. El equipo va sin rumbo. No sabe a qué jugar ni qué hacer porque falta ese jugador que controle el tempo del partido, que decida cuándo acelerar y cuándo calmar las aguas, que cambie de orientación, que siempre se ofrezca, que siempre quiera el balón, que siempre sea una salida para sus compañeros.
Se fue Kroos en 2024. Se fue Modrić en 2025. Dos de los mejores mediocampistas en la historia del fútbol y del Real Madrid. Y la directiva decidió que no hacía falta reforzar esa posición.
Perdimos dos genios y no fichamos a nadie.
El Real Madrid sin un mediocampista organizador no va a ninguna parte.
Individualidades sosteniendo
El Real Madrid no genera superioridad con un sistema, solo desde el talento.
Tchouaméni está a un nivel altísimo. Es, junto con Thibaut Courtois, lo más constante del equipo esta temporada. Para mí, han sido los dos mejores hasta ahora. Vinicius Jr empezó 2026 en estado de gracia.
Gracias a ellos tres y a Fede Valverde, el Madrid clasificó contra el Benfica. No por funcionamiento colectivo, sino por talento puro.
La eliminatoria de Tchouaméni fue una barbaridad: MVP en la ida y en la vuelta, con un gol a lo Toni Kroos que resumió todo.
Competimos por talento. No por estructura.
Inventos y desorden
Estas son las posiciones favoritas de los jugadores actuales del Real Madrid:
No hay ningún extremo derecho natural. Eso condiciona todo el sistema ofensivo. El campo se hace previsible. Todo termina cargándose hacia la izquierda. Casi siempre el Real Madrid es darle el balón a Vinicius Jr y que haga magia.
Y mientras tanto, Endrick está en el Lyon jugando casi todos los minutos por derecha: ocho partidos, cinco goles y cuatro asistencias. Pero “aquí no había hueco para él”...
Contra el Getafe volvió el caos.
Noté a Fede Valverde con una libertad exagerada: por derecha, por izquierda, por el centro… muchas veces hasta cargando el área como segundo delantero. No me gustó nada. Fede es top en su posición. No necesita inventos. Según su mapa de calor del partido, la mayoría del tiempo estuvo por IZQUIERDA. Sí, Fede Valverde por izquierda.
Si esas son instrucciones de Arbeloa, no las comparto. Cuando tienes a uno de los mejores en su rol, lo último que necesitas es moverlo por todo el campo como si estuvieras probando cosas en pretemporada.
También fue el primer partido de Pitarch como titular. Lo puso en la posición de Camavinga dentro del 4-4-2, por izquierda. Pero Pitarch es mediocampista central. Otra vez jugadores fuera de su lugar natural.
Y mientras tanto, el problema de siempre: por derecha ataca mi prima.
Contra un equipo tan defensivo como el Getafe de Bordalás (la peor ofensiva de La Liga) no entiendo la necesidad de empezar con cuatro mediocampistas. Contra un bloque bajo necesitas amplitud y profundidad. Si no abres el campo, solo acumulas gente por dentro.
Y en medio de todo ese desorden está Huijsen.
Llegó con personalidad, salida limpia, tranquilidad. Hoy juega forzado. No se ha podido recuperar al 100% de sus lesiones porque el equipo lo necesita y termina compitiendo sin estar en plenitud. Eso le ha quitado confianza, claridad y esa calma que lo hacía diferente. Su bajón no es casualidad. Es consecuencia.
Los números que preocupan
Con Xabi Alonso el equipo empezó muy bien. Después todos sabemos lo que pasó y terminó saliendo. Tuvo errores, no fue perfecto, pero la sensación era distinta. Al menos en lo personal, yo confiaba en el proyecto.
Con Arbeloa la unión del grupo ha mejorado, eso es evidente. Pero en el campo la realidad es otra. Los números no mienten.
El porcentaje de derrotas ha aumentado. Los rivales también cuentan. Y aunque no estoy señalando a Álvaro como el gran culpable, sí es preocupante que el rendimiento haya empeorado incluso en resultados.
Y cuando cambian los entrenadores pero la sensación no cambia, el problema no puede ser solo el banquillo.
El sorteo que no nos merecemos discutir
Real Madrid vs City otra vez en Champions. Seis de los últimos siete años. Ocho de los últimos diez. Harto. La probabilidad es casi de uno en un millón. Los “sorteos”, la “suerte”… claro 😂.
Me encantaría quejarme del cuadro, de que siempre estamos del lado difícil. Pero esta vez no hay excusas. Nos lo merecemos. Pudimos terminar en el top 3 de la Champions y decidimos irnos humillados de Lisboa, 4-2, con gol del portero incluido. Imposible quejarse cuando es nuestra culpa.
Y ahora el contexto es todavía peor.
Kylian Mbappé tiene un esguince de rodilla y, como mínimo, se perdería la ida contra el Manchester City. Incluso podría ser más tiempo. Jude Bellingham ya cumplió un mes lesionado, que era el plazo máximo estimado, y todo indica que tampoco llegará a la ida.
Jugador de la semana
Aurélien Tchouaméni
MVP en la ida. MVP en la vuelta.
No cualquiera hace eso en Champions League. Solo los jugadores diferenciales. Gol a lo Kroos y celebración a lo CR7, calma.
En medio del desorden colectivo, él sostuvo al equipo.
Ya no es enojo
Llevamos casi dos años sin disfrutar realmente al Real Madrid.
Acabamos de perder dos partidos seguidos en La Liga, algo que no pasaba desde 2019. Hace una semana éramos líderes. Hoy estamos cuatro puntos abajo.
Se viene el Manchester City. Y la sensación no es de ilusión, es de miedo. De que nos pueden marcar cinco goles sin demasiada resistencia. Ya no es enojo. Es decepción.
Tenemos actores de élite.
Pero nadie dirige la película.
✍🏻 MT | Madrid Total
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